26 abril, 2011

P016341

Camino por el Paseo de la Concha. Tengo cierta prisa, pero una pareja de simpáticos coreanos me pide que los retrate al grito de "¡foto, foto!", al tiempo que la mujer simula apretar el botón de su cámara. Por supuesto, me paro. Ante este tipo de propuestas uno nunca tiene escapatoria, sea panadero o presidente de gobierno. Curtido como estoy en postales donostiarras, los encuadro en la parte inferior izquierda de la imagen, cortados por la cintura, con la barandilla al lado y Santa Clara de fondo. Les devuelvo la cámara, orgulloso. En respuesta, comienzan a reírse a carcajadas, señalando la pantalla. ¡Salían en una esquina!

A veces se echa en falta el carrete. Habría podido devolverles la cámara diciendo "perfect, perfect", y no me habría tenido que rebajar a mutilar la bahía para que pudieran verse sus sandalias de colores. Es posible que, una vez revelada, se hubieran reído igualmente de la primera instantánea. Pero quién sabe, tal vez la apreciaran diez, veinte o treinta años más tarde. Al menos, no la habrían borrado.

Aunque con esto de la fotografía digital nunca se sabe. Es tan práctica y accesible que acabamos, con suerte, con una carpeta llamada "P016341" que contiene 187 fotos de nuestro último puente en París. Y así suele permanecer hasta que el ordenador falla y tememos que ese puñado de bytes, de ceros y de unos, se haya esfumado para siempre, quién sabe a dónde.

Y es que hoy en día vivimos rodeados de cámaras. Nuestro teléfono tiene cámara, nuestro reproductor de música tiene cámara, y nuestro ordenador, y nuestra videoconsola, y nuestra libreta… Es probable que ya exista incluso la cámara con cámara. La actividad fotográfica es hoy más accesible que nunca y, sin embargo, corre el riesgo de haberse banalizado en lugar de difundirse. En otras palabras, son tantas las imágenes y posibilidades que acaban por reducirse al "modo automático" y el almacenamiento indefinido.

En cambio, conservamos aquellos tres sobres de plástico bajo el título “París ‘96” en el armario. Con aquella foto de familia frente a la Torre Eiffel, en lugar de las diecisiete poses diferentes destinadas a invadir Facebook. De aquellos tiempos en los que uno llegaba de la tienda de fotografía y reunía a su familia en el salón para ir desvelando las instantáneas. "¡Ah, ya lo recuerdo!", "vaya, ahí salgo con los ojos cerrados", "¡qué torpe, papá, mira que poner el dedo!".

En cualquier caso, hace tiempo que tenemos un vencedor, y que a los carretes de las tiendas se los han comido las tarjetas SD. Que el que recibe una inesperada cámara mientras pasea por La Concha se somete a un tenso examen. Ya se ha elegido entre la pereza de llevar los carretes a la tienda y el engorro de organizar y retocar archivos. Escanear cientos de fotografías de papel o imprimir miles de imágenes digitales.

6 comentario(s):

Javier Velilla dijo...

Muy bueno, Álex. Lo de P016... es muy cierto. Ahora todo tiene la posibilidad de hacer fotos y casi cuenta más la cantidad.

Al menos ahora puedes ver cómo te queda la foto y eso incide en el aprendizaje y en los ensayos. Cierto es que miles de archivos se quedan en el disco duro y que haces copia de ellos por si acaso, pero que de normal no los miras.

Clásico debate ya entre lo digital y lo analógico. Yo te digo que la solución está entre ambos.

Con lo de la pareja de coreanos mucho ánimo, si al final salieron contentos, pues ya está. Ahora bien, jode bastante que te curres una perspectiva y luego te digan que no salen... Pero bueno, respirar hondo, decir: "creatividad, yo lo he intentado" y sacarles la foto como quieren.

Ni qué decir tiene cuántas veces te has dado cuenta de lo que lleva detrás una foto cuando ya ha pasado un tiempo o cuando la has revelado o la abres en Windows.

Venga, mucho ánimo y a ver si te encuentras con otra pareja, ja

Ray Morell dijo...

Un relato nostálgico al igual que divertido. Ha sido un gozo leerlo. Por cierto la estatua del fotógrafo, estoy seguro que es del parque de Valladolid (de lo que hablamos un día).

Sigue escribiendo y haciendo apreciar las pequeñas cosas de la vida.

Álex G. Garaizar dijo...

¡Muchas gracias a los dos!

Javi, ¡que lo de los coreanos tenía intención de resultar divertido, no dramático! Ellos se lo pierden si no tienen un mínimo gusto artístico, pero bueno, eso es un tema distinto. Sobre lo principal, sí, lo digital tiene montones de ventajas prácticas, eso es evidente y por eso se ha impuesto y lo uso, pero si lo piensas es muy fácil que pierda la esencia de la fotografía normal, a gran escala, la de una familia que se va de puente o los coreanos, por citar los ejemplos que he usado. La fotografía profesional es otra cosa.

Y Ray, menuda casualidad si es el parque de Valladolid. He encontrado la foto en Google y la he retocado mucho para ponerla aquí.

Anónimo dijo...

Voy a ser sumamente pedante, pero como tú eres muy sabio, podrás perdonarme!
me he acordado de un poema de una señora polaca muy maja...puedes leerlo, si quieres!

"A las obras de Proust
no les añaden en la librería un mando a distancia,
no podemos cambiar
a un partido de fútbol
o a un concurso donde ganar un Volvo.

Vivimos más,
pero menos precisos
y con frases cortas.

Viajamos más rápido, más a menudo, más lejos
aunque en lugar de recuerdos volvemos con fotos.

Aquí yo con un tío.
Aquel creo que es mi ex.
Aquí todos en pelotas,
así que seguramente es un playa.


Siete tomos: piedad.
¿No se podría resumir,abreviar,
o mejor mostrar en imágenes todo eso?

Una vez pasaron un serie que se titulaba La muñeca
pero mi cuñada dice que era de otro que también
empezaba por P.

Además, seamos sinceros, quién es ése.
Al parecer escribió en la cama un montón de años.

Página tras página,
a una velocidad limitada.
Y nosotros con la quinta puesta
y —toquemos madera— saludables."

Gorka Arce Alonso dijo...

Me ha gustado leerlo.

Por suerte o por desgracia, es la opinión que tenemos todo. Al final, tener la opción de tener 2000 fotos hace que disparar sea como hablar.

Pero el habla también puede ser exquisita, aunque sea algo que es accesible. Me explico, todos recordamos charlas por buenos oradores. Pues lo mismo pasa con la fotografía.

Se nota quien le pone pasión. Por eso, debemos intetnar, pasito a pasito, hacerla nuestra. A nuestra manera.

Álex G. Garaizar dijo...

¡Genial el poema, gracias!

Y, Gorka, como he dicho en mi anterior comentario, la fotografía profesional es un tema muy distinto, yo hablaba del gran mercado, del usuario de a pie.