28 marzo, 2011
Relato - Sonriendo
La segunda tarea del taller del que os hablé era la del romanticismo, es decir, subjetividad radical. Me salió esto, casi poético. La siguiente vez será algo más simpático y humorístico, lo prometo. Ah, y no es autobiográfico. O no del todo.
Sonriendo
Y, de pronto, apareciste. Mi cara cambió, todos lo vieron. No podías haber ido en cualquier otro momento o a cualquier otra parte. Tuviste que ir a aquel bar. A nuestro bar. Nadie supo cómo reaccionar. No podías hacerte la loca, ni podíamos guardar más silencio. Era un pasillo demasiado estrecho.
“Hola”, dijiste. Sonriendo. Como una actriz. Haciéndome dudar de cada una de las demás sonrisas. Haciendo que me preguntara cuándo empezaste a actuar. O si alguna vez dejaste de hacerlo. “Éste es Juan”. Dudaste. “Un amigo”, dijiste. Y nadie abrió la boca. Pero nadie dejó de mirarte.
Le soltaste la mano, avergonzada. Por un momento. Luego la cogiste de nuevo. Nadie decía nada, él tampoco. Pero yo menos. No es que quisiera desaparecer. Tampoco podía dejar de mirarte. Por un momento, tuve la esperanza de que todo fuera mentira. De que nunca nos hubiéramos tomado un tiempo. De que nunca te hubieras tomado un tiempo. Y, de un plumazo, me asaltó todo lo bueno. Y maldije tu sonrisa por dentro. Siempre por dentro.
Entonces diste media vuelta y te fuiste. Os fuisteis. Ellos no sabían qué hacer, pero yo no necesitaba hacer nada. Después de todo, lo habías dejado caer. Lo esperaba. Lo medio esperaba. No lo sé. Tampoco importaba ya, así que seguí hablando. Como un autómata. Como un actor.
También te he visto en el cine. Te he visto en el parque. Te he vuelto a ver en el bar. Y en la playa. Sonriendo. Y te he visto en el autobús. Te he visto en el ascensor. Y en mi habitación. Te he visto sentada en la silla. Y en mi cama, dormida. Sonriendo, siempre sonriendo.
Odio cruzarme contigo. Odio que aparezcas sin avisar, como si nada. Odio tu pelo, tu olor, tu mirada y tu voz. Odio cada gesto. Y odio tu sonrisa. Porque nunca fui buen actor.
“Hola”, dijiste. Sonriendo. Como una actriz. Haciéndome dudar de cada una de las demás sonrisas. Haciendo que me preguntara cuándo empezaste a actuar. O si alguna vez dejaste de hacerlo. “Éste es Juan”. Dudaste. “Un amigo”, dijiste. Y nadie abrió la boca. Pero nadie dejó de mirarte.
Le soltaste la mano, avergonzada. Por un momento. Luego la cogiste de nuevo. Nadie decía nada, él tampoco. Pero yo menos. No es que quisiera desaparecer. Tampoco podía dejar de mirarte. Por un momento, tuve la esperanza de que todo fuera mentira. De que nunca nos hubiéramos tomado un tiempo. De que nunca te hubieras tomado un tiempo. Y, de un plumazo, me asaltó todo lo bueno. Y maldije tu sonrisa por dentro. Siempre por dentro.
Entonces diste media vuelta y te fuiste. Os fuisteis. Ellos no sabían qué hacer, pero yo no necesitaba hacer nada. Después de todo, lo habías dejado caer. Lo esperaba. Lo medio esperaba. No lo sé. Tampoco importaba ya, así que seguí hablando. Como un autómata. Como un actor.
También te he visto en el cine. Te he visto en el parque. Te he vuelto a ver en el bar. Y en la playa. Sonriendo. Y te he visto en el autobús. Te he visto en el ascensor. Y en mi habitación. Te he visto sentada en la silla. Y en mi cama, dormida. Sonriendo, siempre sonriendo.
Odio cruzarme contigo. Odio que aparezcas sin avisar, como si nada. Odio tu pelo, tu olor, tu mirada y tu voz. Odio cada gesto. Y odio tu sonrisa. Porque nunca fui buen actor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)













4 comentario(s):
Es horrible que estas cosas sean las que nos hagan sentirnos vivos. Y que podamos odiar hasta nuestra propia existencia por un momento, a causa de ciertas inesperadas presencias.
Es una historia preciosa, pero triste, como el cielo de Pamplona esta mañana. De una tristeza neutra, que parece a punto de empaparnos sin remedio.
Un muxu.
Qué bonito, muchas gracias :-)
Es precioso, en serio. Transmite el sentimiento con las palabras justas. Enhorabuena.
Por cierto, justo al leerlo ha empezado a sonar esta canción: http://www.youtube.com/watch?v=K-QFgNEjTrc Ha aumentado (aún más) la carga emocional. ^^
Escribes increiblemente precioso, lo sabes, y te lo he dicho mil veces...y mas precioso aun cuando piensas en mi. Es asi .
Publicar un comentario en la entrada